No. No es un post sobre la última película de Night Shyamalan. Y ni por asomo es algo tan terrorífico ni trágico. No pone en peligro a la Humanidad, espero. Es simplemente mi primer incidente con un vehículo. Lo malo es que tenía que ser con la Ural. Cachis. De las diferentes categorías (accidente/incidente/anécdota) pertenece a la gama baja de las anécdotas. Yo la calificaría de anécdota tonta, para más señas.
Escenario: carretera ya conocida y algo manoseada en los trayectos con la Ural. Cerca de Quijorna. Y unas incontenibles ganas de hacer una parada técnica por necesidades fisiológicas menores. Hay multitud de caminos de arena que parten de la carretera, entrando en las fincas colindantes, y los más apartados son ideales para detenerse.
Así que allá voy, reduciendo de 60 a 40, para tomar una curva cuesta arriba. Y a 40 Km/h culminé la cuesta. Desde allí era visible una salida a un rellano. Procedimiento estándar. Comprobar que no venía nadie por delante. Nadie por detrás, reflejado en el espejo. Nadie por detrás, mirando. Intermitente izquierdo para señalizar la maniobra. Reducción de 3ª marcha a 2ª. Frenos accionados suavemente.
Y llegó el error.
Quizás por la hora, el ángulo y las sombras, no vi el desnivel entre el asfalto y el camino. No estaban a ras. Por una buena diferencia, encima. Así que durante un momentillo, la moto voló. Afortunadamente, rueda a rueda, dando tiempo a que los amortiguadores pusieran los neumáticos al nuevo nivel. Pero durante el momento en el que no agarraban contra ninguna superficie, se bloquearon. No, la Ural no tiene ABS, así que un bloqueo no es bueno, no. Menos bueno aún es que te reciba un suelo de grava. Eso hace un fenómeno rodamiento natural. Con lo que la moto se deslizó.
Lo hizo despacio, muy despacio. Pero muy imparable también. 500 Kg de peso deslizándose dentro de una nube de polvo, sin querer detenerse. Con toda su buena voluntad, un árbol testigo del evento, decidió echarnos una raíz para salir del brete. Lamentablemente era un árbol con poca experiencia en estos menesteres. Hubiera sido mejor que nos recogiera con las mullidas ramas, en vez de patearnos con la dura raíz.
Resultado: codo del escape izquierdo abollado. Frenada del lateral izquierdo de la moto, y rotación de la misma sobre la grava y arena. Clong. Rueda del side al agujero. De lo más aparatoso, vamos. La moto torcida, la rueda delantera al aire, rodeados de una nube de polvo y con cara de tontos.
Tras comprobar nuestra integridad física, análisis de la situación. Sacar la rueda del agujero, encarar la moto hacia la carretera, y revisión por si a pesar de la tontería, había pasado algo más aparte de la abolladura del codo.
Un rato tirado en el suelo, comprobando tornillería, ruedas, dirección, engrases, enganches. Y tambien saludando a los que pasaban haciendo el saludo motero y a los coches que tocaban el claxon, que no eran pocos. Creo que transmitíamos la sensación de estar de picnic, en vez de parecer consternados por el estado de la Ural. Tras un rato de arrastrarme, comer polvo, y saludar ya sin mirar. conclusión del examen: salvando el susodicho escape, el resto, intacto.
El incidente sirvió para eliminar toda gana de satisfacer necesidades fisiológicas, así que en compensación, un croquis para el blog, que las imágenes siempre pintan bien.

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